El camino del agua
Texto del proyecto
La idea en torno a la cual se concreta
mi intervención Land-Art en el espacio marcado
del recorrido, justo a la salida de Mogarraz, sintetiza
la intención desarrollada en la propuesta general
EL PONTÓN que elabore en abril. En aquel caso
como en este los tres materiales el hierro, el árbol
y el granito, dan forma a la misma.
El granito en estado natural es representado mediante
concentraciones magmáticas que se sitúan
en la base de la escultura simbolizando el origen del
paisaje. Las piedras fragmentadas de granito que han
sido cortadas se presentan ordenadas en mampuestos,
construyen un contenedor para la tierra, y el AGUA de
la lluvia.
El hierro da forma al contenedor localizándose
justo en la transición entre las rocas naturales
y las fragmentadas. El hierro construye una forma racional,
el prisma recipiente, alzando como alegoría del
acto racional de la construcción.
La torre alzada con mampuestos simboliza las construcciones
de los paredones que se despliegan a lo largo de las
laderas de la Sierra de Francia, evitando así
la erosión del suelo al controlar los fluidos
de las violentas precipitaciones de las estaciones lluviosas.
La parte superior del elevado baluarte recogerá
el AGUA necesaria para las plantaciones en ella establecidas.
Su altura es una alegoría a la imaginación
y dedicación del serrano a su entorno natural,
quien a lo largo de los siglos ha mantenido en pie las
milenarias paredes de granito que tan peculiar fisonomía
dan a estas laderas talladas. En definitiva, la pared
como represa y control de la fluidez del AGUA.
Como en el caso de la escultura “Memorias de
esta Tierra”, en esta ocasión se incorpora
en la intervención una especie vegetal que representa
al entorno labrado. El ciprés como árbol
de la memoria nos acompaña a través del
tiempo; localizado en los camposantos de los diferentes
municipios de la Sierra de Francia, marca la ubicación
de estos, espacios de la presencia asociada a los antepasados.
También acoge al ciprés el Desierto de
Las Batuecas con su perfil de árbol de demarcación.
Allí, cada una de las ermitas que bordean tan
emblemático lugar son delatadas, en el espeso
bosque, por el contraste de la forma de esta singular
especie arbórea. Es popularmente conocida la
resistencia del ciprés ante la sequía,
de ahí que sus raíces verticales busquen
en las profundidades de la tierra su sustento. En este
sentido, este árbol simbolizará en la
instalación a las diferentes especies botánicas
serranas, endurecidas por la climatología de
la Sierra de Francia donde las lluvias se concentran
en las estaciones de otoño y primavera, debiendo
resistir año tras año los duros estíos.
De nuevo el AGUA emerge como protagonista.
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